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No hay que reestructurar la representación política, hay que mejorar los representantes políticos.

1 Oct

Hoy, el “movimiento” secundario sufre una crisis entre la cercana distancia de las bases representadas y sus representantes. Las bases mismas a las cuales, en teoría, deberían responder los representantes, desconocen a sus representantes políticos o lo que es aún peor, desconocen la representación que están ejerciendo en nombre de ellos. En teoría, y pura teoría, los representantes políticos son elegidos por sus representados. Pero esto no sucede ni en espacios de militancia como Unidos y Organizados, ni en organizaciones ‘horizontales’ como los partidos de izquierda, y mucho menos, en el movimiento estudiantil. El primer hecho más claro de esto son las coordinadoras de centros de estudiantes: ahí se reúnen los centros de estudiantes, dónde participan todos, pero activamente los representantes elegidos democráticamente en cada colegio. Hasta aquí, la representación es democrática.

Pero llegamos al punto más complejo del asunto: los representantes de cada coordinadora. Si bien en algunos casos se eligen de manera directa y con voto, los hechos muestran otras cosas: los participantes (militantes) más activos son los que manejan la coordinadora. Siempre, en cualquiera de ambas coordinadoras estos representantes no son más que simples militantes de algún que otro colegio de “elite” o de movimiento político en sus colegios, del cual vale aclarar, formo parte. Este no es el punto de crítica de todas formas. Mis pensamientos políticos, me llevan a pensar que el problema no es la verticalidad. El problema aquí, es que las bases no entiendan esta verticalidad que se da de manera directa o indirecta dependiendo del ejemplo. Las bases desconocen a sus representantes en las coordinadoras, los cuales a veces, llevan a la toma de los colegios como medida de fuerza. Simple ejemplo. El famoso ‘estudiantado’ tiene sus representantes políticos en su colegio. No está mal, no falla la representación, fallan los representantes (de los cuales me incluyo). ¿Por qué? Simple: los representantes muchas veces, sin quererlo, desconocen a sus bases, cuándo sus bases no están concientizadas de la representación que ejercen estos actores políticos

El método asambleario es el más común en los colegios para informar al estudiantado de las problemáticas o de la toma de decisiones. Vamos a otro concreto y demás conocido hecho: la toma de colegios. Esta surge de una iniciativa de los representantes que muchas veces, no hay sido elegidos por sus bases. El estudiantado vota esa propuesta con varios fines. No podemos desconocer al chico que nada le importa y no quiere tener clases, que en mi interpretación, abunda. Me quedo unas líneas con este caso para nada particular. No es trágico esto, es normal que un adolescente no quiera ir a la escuela, como mismo le pasa a los adultos con su trabajo, no nos horroricemos, el problema en sí de esto, es que el chico no entienda que el medio de esto es la política, y que el la utiliza como excusa para acceder a unas ‘vacaciones’ y que el conflicto, poco le importa. Los representantes militantes no pueden desconocer esto, que es una problemática muy importante. La única solución es que se entienda que de nosotros depende, su representación correcta y su concientización, no necesariamente del conflicto, no sé si eso es muy fácil de lograr, pero sí, del hecho político. Vuelvo a incidir en que el problema no es el pibe. El problema es que el estudiantado o “los pibes” no entiendan que de nosotros depende, su concientización de la representación que ejercemos en ellos.

Un punto importante a remarcar, es que a lo largo de los 8 años de gestión macrista, los reclamos estudiantiles se colocaron cómo bandera contra el macrismo, pero siempre desde reclamos sin repercusión social o política. Lo que tenemos que conseguir es agrupar diferentes reclamos, cómo salud, obra pública, aumento de ABL, presupuesto, etc..y llegar al total de la sociedad. Y, para finalizar destaco otra de las problemáticas más importantes de esto: Ampliar el “movimiento” estudiantil, y de una vez, sacarle las comillas. Cuándo formemos un movimiento dónde participen todos los estudiantes de diversas opiniones, con sus respectivos representantes políticos, y estos no desconozcan la representatividad ejercida y las cuestiones políticas del medio, el “movimiento” pasará a ser un MOVIMIENTO real. Difícil camino nos toca por transitar.  Por Francisco Schkolnik @FranchoSk

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