Archivo | octubre, 2013

La Argentina de hoy no necesita de un cuadro político.

24 Oct

Imagen La figura de Daniel Scioli en los 10 años de gobierno siempre fue una figura de discordia dentro del movimiento. El año pasado el movimiento UyO lo ponía como figura posiblemente opositora pero hoy, el panorama cambió: Scioli es la principal figura del FPV para 2015. Si bien es imposible hacer futurismo sorbre 2015 y mucho más en la Argentina, Scioli cumple un rol fundamental en el esquema de seguir en el poder. Los compañeros militantes del kirchnerismo no reconocen a Scioli como conductor y, mucho menos como líder del movimiento, en cambio sí la reconocen a Cristina. Esto se debe a la dependencia de líder que generó Cristina y no es culpable ella sino que, desde 2003 el movimiento militante tuvo como figuras a dos cuadros políticos de la altura de Cristina y Néstor. Hoy la Argentina no necesita cuadros políticos de esa altura o no puede aspirar a eso. Scioli claramente no lo es, tiene un discurso fácil, previsible y poco transformador, pero sí tiene una llamativa relación con los sectores no oficialistas. Scioli se encabeza en la lista de candidatos por un hecho claro: está desligado del “””””núcleo duro”””””. Con una cintura inigualable, supo conquistar a la oposición bonaerense lejos de la figura de Cristina. Desde mi visión,  Massa y Scioli parecerían ser muy parecidos. Y mi visión (a pesar de mi miopía) no falla. Su discurso y su política tiene la misma lógica. Frases como “lo que necesita la gente..” “solucionar los problemas de la gente” y etc son comunes en sus discursos simplistas pero cautivadores. Se dirigen directamente al ciudadano, cualidad que ha perdido Cristina estos años. La diferencia no parece grande, pero en cierto plano es gigante. Scioli sigue perteneciendo a un aparato político que no permitiría la baja de retenciones, la privatización, la quita de planes, FPT, etc.. cómo si el Frente Renovador. Scioli es la reconciliación con el PJ, con los grupos hegémonicos y económicos para apostar nuevamente a un crecimiento industrial nacional, el cuál se le hace muy costoso al gobierno por su constante enfrentamiento. De todas formas, la etapa 2015-2019 sciolista no será el momento de cambio de la Argentina, todo lo contrario, enfriará la política, sumará gente pero apaciguando a la militancia confrontativa, manejará la economía basándose en la gestión anterior y sabrá custodiar las conquistas sociales de la década desde el poder. El kirchnerismo es reformista siempre y cuándo siga en el poder político. En este plano, Scioli es el único que puede mantener lo transformador del kirchnerismo, no por que él lo sea o no, sino por que su movimiento lo es. Pero para eso tiene que pasar a ser su movimiento. Para esto es necesaria una reestructuración de las bases que pasan desde el PJ, Unidos y Organizados y los sindicatos. Es necesaria la crítica y la confrontación del propio movimiento para guiar al vacío que representa Scioli y atribuirle conquistas sociales a su figura. Guiarlo para que él no sea el líder como pasa hoy con CFK, pero sí, remarcarlo como el candidato.  Scioli en los últimos años fue de los pocos gobernadores que supo desligarse del discurso tradicional kirchnerista pero siguiendo su agenda política y económica. Un hecho mínimo pero no menos llamativo es la poca concurrencia de Scioli a los programas oficialistas como TVR, Duro de Domar y 678. En estos es mucho más habitual encontrar a la figura de Mariotto por que claro, esos programas están destinados a seguir cooptando al paladar negro del kirchnerismo. Scioli se supo manejar fuera del arco duro y, “puro” del kirchnerismo pero siempre respetando su agenda. Con gestión y esfuerzo (su discurso) supo conquistar a la gran parte de la Provincia de Buenos Aires dónde tiene una imagen positiva altísima y el gobernador más votado de la historia. Siempre que nosotros, los militantes, sepamos darle la batalla orgánica a una agenda del sciolismo que atente la base del movimiento, lo transformador del kirchnerismo seguirá existiendo en gestión y discurso.

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No hay que reestructurar la representación política, hay que mejorar los representantes políticos.

1 Oct

Hoy, el “movimiento” secundario sufre una crisis entre la cercana distancia de las bases representadas y sus representantes. Las bases mismas a las cuales, en teoría, deberían responder los representantes, desconocen a sus representantes políticos o lo que es aún peor, desconocen la representación que están ejerciendo en nombre de ellos. En teoría, y pura teoría, los representantes políticos son elegidos por sus representados. Pero esto no sucede ni en espacios de militancia como Unidos y Organizados, ni en organizaciones ‘horizontales’ como los partidos de izquierda, y mucho menos, en el movimiento estudiantil. El primer hecho más claro de esto son las coordinadoras de centros de estudiantes: ahí se reúnen los centros de estudiantes, dónde participan todos, pero activamente los representantes elegidos democráticamente en cada colegio. Hasta aquí, la representación es democrática.

Pero llegamos al punto más complejo del asunto: los representantes de cada coordinadora. Si bien en algunos casos se eligen de manera directa y con voto, los hechos muestran otras cosas: los participantes (militantes) más activos son los que manejan la coordinadora. Siempre, en cualquiera de ambas coordinadoras estos representantes no son más que simples militantes de algún que otro colegio de “elite” o de movimiento político en sus colegios, del cual vale aclarar, formo parte. Este no es el punto de crítica de todas formas. Mis pensamientos políticos, me llevan a pensar que el problema no es la verticalidad. El problema aquí, es que las bases no entiendan esta verticalidad que se da de manera directa o indirecta dependiendo del ejemplo. Las bases desconocen a sus representantes en las coordinadoras, los cuales a veces, llevan a la toma de los colegios como medida de fuerza. Simple ejemplo. El famoso ‘estudiantado’ tiene sus representantes políticos en su colegio. No está mal, no falla la representación, fallan los representantes (de los cuales me incluyo). ¿Por qué? Simple: los representantes muchas veces, sin quererlo, desconocen a sus bases, cuándo sus bases no están concientizadas de la representación que ejercen estos actores políticos

El método asambleario es el más común en los colegios para informar al estudiantado de las problemáticas o de la toma de decisiones. Vamos a otro concreto y demás conocido hecho: la toma de colegios. Esta surge de una iniciativa de los representantes que muchas veces, no hay sido elegidos por sus bases. El estudiantado vota esa propuesta con varios fines. No podemos desconocer al chico que nada le importa y no quiere tener clases, que en mi interpretación, abunda. Me quedo unas líneas con este caso para nada particular. No es trágico esto, es normal que un adolescente no quiera ir a la escuela, como mismo le pasa a los adultos con su trabajo, no nos horroricemos, el problema en sí de esto, es que el chico no entienda que el medio de esto es la política, y que el la utiliza como excusa para acceder a unas ‘vacaciones’ y que el conflicto, poco le importa. Los representantes militantes no pueden desconocer esto, que es una problemática muy importante. La única solución es que se entienda que de nosotros depende, su representación correcta y su concientización, no necesariamente del conflicto, no sé si eso es muy fácil de lograr, pero sí, del hecho político. Vuelvo a incidir en que el problema no es el pibe. El problema es que el estudiantado o “los pibes” no entiendan que de nosotros depende, su concientización de la representación que ejercemos en ellos.

Un punto importante a remarcar, es que a lo largo de los 8 años de gestión macrista, los reclamos estudiantiles se colocaron cómo bandera contra el macrismo, pero siempre desde reclamos sin repercusión social o política. Lo que tenemos que conseguir es agrupar diferentes reclamos, cómo salud, obra pública, aumento de ABL, presupuesto, etc..y llegar al total de la sociedad. Y, para finalizar destaco otra de las problemáticas más importantes de esto: Ampliar el “movimiento” estudiantil, y de una vez, sacarle las comillas. Cuándo formemos un movimiento dónde participen todos los estudiantes de diversas opiniones, con sus respectivos representantes políticos, y estos no desconozcan la representatividad ejercida y las cuestiones políticas del medio, el “movimiento” pasará a ser un MOVIMIENTO real. Difícil camino nos toca por transitar.  Por Francisco Schkolnik @FranchoSk